Un Legado en Construcción
La Tinta que Empieza a Hablar (Para Óscar, en tus 15 años)
Blm (NZ), 22 de mayo de 2025
Por @GlatinMusic
Hoy, Óscar, mijo, O'ca, mi muchacho, mientras cumples quince años, me encuentro reflexionando sobre el tiempo, y no ese tiempo que se mide en relojes (de todo tipo), sino aquel que se mide en transformaciones, en lecciones aprendidas, en momentos compartidos, en reflexiones y aunque sé que los números son solo eso —cifras—, hay algo en esta fecha que el espacio-tiempo se detiene. Tal vez porque, al mirarte, veo no solo al niño que fuiste (bueno, todo es relative), sino al hombre que estás siendo y también, sin querer, me veo a mí mismo hace años, escribiendo en medio de la noche sobre aquello que quedó en pausa. Al celebrar tu vida, tu natalicio, tu primera respiración, tu primer sentir en este mundo exterior, en esta realidad (que por momentos parece irreal), tu crecimiento, tu evolución, tu mirada profunda al mundo, así también celebro la oportunidad de caminar a tu lado, de aprender contigo, de ser testigo de cómo te conviertes en quien decides ser y también, como te lo había anunciado, celebro el Nacimiento de "Zurdario", un espacio donde la tinta (y el tecle-tecle) que ha reposado por tanto tiempo, finalmente comienza a fluir. Este es un punto de partida, un compromiso no solo conmigo mismo, sino con el legado que aspiro a construir y, sobre todo, contigo, con Susana, con mi familia. Y no es casualidad que este blog nazca y coincide en estos tiempos de tus 15. Porque tú, sin saberlo, fuiste mi primer borrador. La prueba de que incluso lo inacabado —un proyecto, un experiment, un sueño, una paternidad— puede convertirse en algo hermoso si se trabaja con paciencia y amor (ya te habrás dado cuenta). La vida no es una obra perfecta, sino una serie de notas al margen que muchas veces —y solo con el tiempo— adquieren sentido.
Hace casi 14 años escribí que quería ordenar la sabiduría de otros, de los más grandes, de gente que ha llegado a conocer el verdadero sentido de cada una de sus vidas, para dejar algo detrás. Desde mi paternidad hoy apenas voy entendiendo que lo más valioso que puedo heredarte no son respuestas, sino las preguntas para abrir tu camino a tu propósito.
La adolescencia en la que ahora te adentras es un territorio de contradicciones hermosas. Es el tiempo en que descubrirás que las verdades absolutas son escasas, que la justicia es un horizonte al que siempre hay que caminar aunque nunca se alcance completamente, y que el desarrollo personal no es una línea recta sino una espiral que a veces parece volver al mismo punto, pero siempre desde un nivel superior de comprensión. Mijo, estás en un umbral de vida donde las respuestas aún no están del todo claras. Pero si algo puedo decirte con certeza es que el mundo no se trata de seguir un guion impuesto, sino de escribir el propio, con conciencia, con pasión y con justicia.

Mijo, cuando naciste el mundo ya estaba inmerso en su propio ritmo, en su propio caos, pero tu existencia trajo orden a mi universo. Me diste un propósito que iba más allá de mí mismo: no solo ser mejor persona, sino también documentar ese proceso para que tuvieras, cuando fuera el momento adecuado, un mapa imperfecto pero honesto de la vida.
He guardado muchas reflexiones en borradores que ahora, con tu decimoquinto cumpleaños, encuentran su momento para emerger como "Zurdario". Porque así como tú has crecido, también estas ideas han madurado en silencio, esperando el momento justo para ser compartidas.
Óscar (y tú también, Susana, que lees esto con esa mirada ágil que te caracteriza): no esperen a sentirse "listos" para empezar. Yo lo hice, y siento que pude haberlo hecho major. La voluntad no es un motor que se enciende solo; es un músculo que se fortalece usándolo, incluso cuando reposa (para ello está la vieja confiable: el hábito).
Te dejo tres herramientas que desearía haber dominado a tus 15 años (y tu a tus 10, Susana, ¡tienes mayor ventaja!):
No sé si estas palabras trascenderán y llegarán también a "futuras generaciones", como soñaba hace años. Pero si hoy les sirven a ustedes —mis obras maestras inacabadas, mis motivos para seguir—, eso para mí es suficiente.
Feliz, emotivo, caluroso, disfrutable y apapuchable cumpleaños, Óscar. Gracias por recordarme que siempre es tiempo de comenzar, nunca de claudicar.
Es claro que tú Óscar y Susana son la fuerza motriz detrás de este proyecto. Mi deseo es que estas palabras, estas reflexiones, les sirvan como un faro. Que encuentren aquí herramientas para afrontar su propio destino, para valorar su unicidad y para perseguir una vida plena. Que entiendan que una buena vida no es un regalo, sino una construcción consciente, y que este mundo se merece y necesita que cada uno deje su propio gran legado.
Lo que quiero que recuerdes, Óscar (y tú también, Susana)
Al escribir esto, pienso también en tu hermana (obvio, en ti Susana que sé lo estás leyendo). Ustedes dos, tan distintos y a la vez tan complementarios, son la luz que ha guiado este proyecto desde su concepción. Lo que comenzó como "Lo que mis ancestros no me contaron" se transforma hoy en "Zurdario" – un espacio donde espero puedan encontrar, cuando lo necesiten, algunas de las respuestas que la vida me ha revelado y, más importante aún, las preguntas que me han llevado a ellas.
Óscar, mientras soplas las velas hoy, quiero que sepas que cada año de tu vida ha sido un privilegio atestiguar. Tu curiosidad, tu sensibilidad hacia tantas actividades como el deporte, la música, tu perspectiva única sobre el mundo –todo eso me recuerda que el verdadero legado no es lo que escribo, sino lo que tú seguirás escribiendo con tu propia vida–.
Sin prisa pero sin pausa, seguiremos creciendo juntos.
Con profundo amor, admiración y esperanza por un mundo major, que lo he visto desde que naciste y nuevamente desde la existencia de Susana,
Papá.
PD: Susana, es más que claro que esto también es para ti. Porque las mejores historias no tienen un solo protagonista. ;)
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